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Idea y Orígenes

Orígenes de Neuschwanstein

Luis II, rey de Baviera desde 1864, dirigía en mayo de 1868 las siguientes líneas a su idolatrado Richard Wagner:

 

Imagen: Boceto ideal del Castillo de Neuschwanstein

Boceto ideal del Castillo de Neuschwanstein, por Christian Jank, 1869

"Tengo la intención de hacer reconstruir la vieja ruina del castillo de Hohenschwangau en el desfiladero del Pöllat al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes, y tengo que confesarle que me alegra mucho poder llegar a habitar allí algún día (en tres años); varias habitaciones de invitados, desde las que se disfruta de una panorámica magnífica, con el majestuoso Säuling, la cordillera del Tirol y más allá la llanura, serán acondicionadas confortablemente y con carácter acogedor; Vd. le conoce, a ese mi admirado huésped que quisiera alojar allí; el lugar es uno de los más bellos que se puedan encontrar, inaccesible y sagrado, un templo digno para el divino amigo, por el que florece la única gloria y la verdadera bendición del mundo. También encontrará reminiscencias de "Tannhäuser" (Sala de los Cantores con vistas al castillo de fondo), de "Lohengrin" (patio del castillo, corredor abierto, camino a la Capilla); en cada detalle será este castillo más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau, que cada año se profana con la prosa de mi madre; se vengarán los profanados dioses y arriba estarán con nosotros en alturas escarpadas, envueltos en el éter."

 

Casi todos los aspectos de "su" Neuschwanstein están aquí plasmados. Sin embargo quedan sin mencionar los desencadenantes políticos: en 1866, Baviera, en alianza con Austria, había perdido una guerra contra la expansionista Prusia. Baviera entonces se vio forzada a una "alianza de protección y defensa", que en caso de guerra privaba al rey de la potestad sobre su ejército. Con ello, Luis II dejó de ser soberano desde 1866. Esta limitación fue la mayor desgracia de su vida. En 1867 inició los planes para crear su propio imperio, donde poder moverse y sentirse como un verdadero monarca: sus castillos.

 

"Más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau"

 

Imagen: Schloss Hohenschwangau

En el Castillo de Hohenschwangau pasó su infancia Luis II.

El príncipe heredero Maximilian II de Baviera, padre de Luis, había mandado rehabilitar en 1832 el ruinoso castillo de Hohenschwangau en "estilo gótico". El romántico paisaje montañoso marcó al joven Luis, que eligió el castillo de verano como su lugar de estancia preferido.

Hohenschwangau estaba decorado con escenas de leyendas y poemas medievales, entre ellos de Lohengrin, el caballero del cisne. Luis se identificó ya en su juventud con aquel Lohengrin, al cual Richard Wagner dedicaría en 1850 una ópera romántica. El cisne era a su vez el animal heráldico de los condes de Schwangau, de los que el rey se sentía sucesor. Ya Maximiliano II había elevado el cisne a motivo principal de Hohenschwangau. De esta forma se unían aquí la idealizada exaltación medieval con la tradición concreta del lugar.

 

"El lugar es uno de los más bellos que se puedan encontrar"

 

Imagen: Desfiladero del Pöllat

Desfiladero del Pöllat
con el Puente de María

Maximiliano II ya había mandado trazar en los alrededores de Hohenschwangau caminos y miradores para poder disfrutar de la naturaleza; y, como regalo de cumpleaños para su esposa María, gran aficionada a la escalada, hizo construir en la década de los 1840 el puente "Marienbrücke", muy alto sobre el desfiladero del Pöllat.

Desde la estrecha cresta de la montaña, a la izquierda del Pöllat, la llamada "Jugend" (juventud), se ofrecía una vista única de las montañas y los lagos. Maximiliano II amaba este lugar y planeó allí, en 1855, un pabellón con mirador. El príncipe heredero Luis subía a menudo a la "Jugend".

 

"Al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes"

 

Imagen: Vista de un castillo según el de Wartburg de Eisenach

Vista de un castillo según el de Wartburg de Eisenach,
plumilla, probablemente de 1867

En la "Jugend" se encontraban los restos de dos pequeños castillos: el de Hohenschwangau anterior y el posterior. Aquí proyectó Luis II su "Nuevo Castillo de Hohenschwangau" (la denominación "Neuschwanstein" no nacería hasta después de la muerte del rey). Este debía dar una imagen mejor de castillo medieval ideal que el de Hohenschwangau. Decisivo en ello era el concepto de perfeccionamiento: La "reconstrucción" debía efectuarse en el estilo más puro y ser acondicionado con los más modernos adelantos técnicos. En 1867 Luis II visitó el recién "reconstruido" castillo de Wartburg. Allí le entusiasmó principalmente la "Sala de los cantores", pretendido lugar del legendario "torneo de los cantores". El castillo de Wartburg y su sala fueron los motivos inspiradores del "Castillo Nuevo". El arquitecto Eduard Riedel fue el encargado de adaptar las ideas destinadas para decorados teatrales del escenógrafo de Múnich Christian Jank.

 

"poder llegar a habitar allí algún día (en 3 años)"

Sus esperanzas de que las obras avanzaran rápidamente no se vieron cumplidas. Se trataba de un proyecto de gran envergadura y la construcción sobre la montaña era difícil. Decoradores de escena, arquitectos y artesanos se ocuparon de la realización de las precisas ideas del rey, cuyos ajustadísimos plazos sólo podían cumplirse en parte y trabajando a destajo día y noche.

 

Imagen: Puerta fortificada

Vista hacia la puerta fortificada, fotografía histórica

La primera piedra del "Castillo Nuevo" fue colocada el 5 de septiembre de 1869. Lo que primero quedaría terminado, en 1873, sería la puerta fortificada en la que Luis II viviría durante años. En 1880 se celebró la terminación de cal y canto del edificio palaciego que pudo habitarse en 1884.

Acusando una timidez progresiva y con crecientes aspiraciones a la dignidad real, Luis II cambió el programa de la obra. En vez de las habitaciones de invitados previstas, se planeó una "Sala Morisca" con una fuente, que no se llegó a construir. La "Habitación de Escritorio" pasó a ser desde 1880 una pequeña gruta. La sencilla "Sala de Audiencias" se convirtió en un Salón del Trono de grandes magnitudes. Éste ya no se destinaría a las audiencias, sino que ahora se convertiría en monumento a la monarquía y reproducción de la legendaria Sala del Grial. Para poder integrar esta sala en el palacio, que ya estaba edificado, se precisaron de modernísimas construcciones de acero. En la parte oeste del palacio debía ser construido un "Baño de los Caballeros" como reminiscencia de los baños rituales de los caballeros del Grial. Ahora, hay ahí una escalera destinada a los visitantes que conduce hasta la salida.

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